Asesinos de Novela
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Esteban Ierardo
Reportaje


"El existencialismo también es una expresión de la derrota humana en la persecución del sentido. Toda esa escritura transmite el agobio y la inutilidad del acto de existir; es decir que, a diferencia de Raskolnikov de Dostoievski, el crimen no es lo que lleva a una intuición desgarrada, con contenidos densos de la vida, no lleva a la relación del hombre con el bien y con el mal, con la fragilidad de su ley, con la posible superioridad de la historia, del destino o de Dios.
En la escena del crimen de Dostoievski, se abre toda esa escena trascendente, solemne, trágica. ¿A qué nos abre, en cambio, el crimen de El extranjero de Camus? Nos abre al vacío, a la disolución de todo valor estremecedor o superior, a la pura nada, a lo desabrido, a la apatía, a la desaparición de la sensibilidad o del ansia de vivir; nos abre a un vacío que se absorbe en sí mismo, es la expresión del hombre occidental incapaz de construir a partir de la inexistencia de un valor superior".

"Durante mucho tiempo el hombre construyó a partir de la confianza en que ya había un valor dado, el valor de Dios o el de la razón humana, pero a partir del existencialismo, el hombre tiene que aceptar construir a partir de una ausencia del sentido inicial, esa famosa presentación de la nada de Sartre. Lo que hay en el comienzo no es una garantía de sentido, sino, precisamente, como una oscuridad inasible, potencialmente esa oscuridad no niega la construcción del sentido, pero ese vacío inicial exige que el hombre genere un acto creador para sostener un sentido que ahora va a ser plenamente humano; pero para que el hombre pueda construir sentido sobre el vacío, de alguna manera, del hombre tiene que venir alguna traza, algún aire o eco de divinidad".

"Creo que el existencialismo de esta obra, la figura del criminal totalmente indiferente y apático respecto al crimen insinúa que él es presa de un vacío que nunca puede ser atemperado por ningún eco o recuerdo de una divinidad, es decir, de un modelo de trascendencia que sea plenamente humano, pero que le permita al hombre superar su propia indiferencia, su propia confusión, su propia incapacidad para encontrar un sentido o significado a sus actos. Creo que es una gran metáfora del vacío devorador y del vacío que le impide al hombre rehacerse desde una divinidad propia".

"Lo que hay detrás del crimen percibido desde la indiferencia absoluta por parte del criminal en El extranjero es un poco la contracara absoluta respecto al vacío de otras tradiciones culturales, donde el vacío no es lo que aniquila el sentido, lo que despoja al hombre de la capacidad de vincularse con la trascendencia, sino que, por el contrario, el vacío es aquí lo que asegura una potencialidad creadora inagotable, porque el vacío es lo absoluto, es aquello que cuando el hombre apela a él, cuando se encuentra con él, puede trascender sus limitaciones creando nuevas perspectivas, nuevos valores, es el otro vacío, el de la potencialidad creadora. El vacío detrás del crimen de Meursault es el vacío como testimonio del nihilismo triunfante en el occidente contemporáneo".


Marcelo Di Marco

Reportaje


"Hay una motivación!, hay una motivación en el crimen de Maersault: El tedio, el aburrimiento, se puede llegar a cometer un crimen, y esto muchos asesinos lo han dicho, porque se quería salir en la tele. Quieren de alguna manera salir en la televisión, ser famosos, ser conocidos, mostrar a la gente que también sirven para algo; imitación demoníaca o del servicio divino.La gran crisis de Mearsault viene por eso, por estar todo el tiempo, todo el tiempo al pedo, sin interés, sin ningún tipo de soluciones, ni siquiera hay problemas. Caldo de cultivo perfecto para que el mal haga lo que se le ocurre por uno"

"El extranjero es una serie de tesis una detrás de la otra, fijate que la película de Visconti es un milagro, porque qué haces si no filmas ideas?, tenes que filmar lo cósico, porque son cosas lo que estás mostrando, no estás mostrando ideas, yo creo que Visconti sale muy airoso con la versión que tiene actuada por Marcelo Mastroiani, me gustó más la película que el libro"


Eugenio Zafaronni
Reportaje


"Respecto de Meursault, en ningún caso soy partidario de la pena de muerte; pero, por supuesto, las características del personaje son esquizotímicas, marcadamente esquizotímicas".

"Meursault estaría en el límite, sería un border, está en el límite de la inimputabilidad".

"Que no haya exteriorización de las emociones no quiere decir que las emociones no existan. Como no hay exteriorización, no podemos penetrar en el mundo del esquizofrénico, pero él tiene un mundo de vivencias y emociones intensas que se relata cuando se remiten los brotes, y que no tiene absolutamente nada que ver con el nuestro".

"Alguien que tiene esta incapacidad de exteriorización, como el personaje de El extranjero, si no está en la inimputabilidad, se encuentra en el límite".

"No digo que sea un esquizofrénico, pero es un caso muy patológico, que puede tener alteraciones emocionales sobre la base de la alteración de la sensopercepción. Por eso no es posible saber qué es lo que está percibiendo, que no es lo mismo que percibe el resto".

"El juzgador no puede, por una limitación material, entrar en la vivencia de un psicótico, especialmente en la de un esquizofrénico; no puede entrar en su cabeza, y aunque pudiera, no debería hacerlo".

"En 1830, en Inglaterra existían unas reglas llamadas Magnaten, según las cuales había que ver si el hecho criminal estaba justificado de acuerdo con la vivencia del psicótico. Si él pensaba, por ejemplo, que tenía una pierna de cristal y mataba a alguien que creía que le iba a quebrar esa pierna, se le consideraba inimputable; pero si percibía que le iban a golpear la pierna de carne y hueso, se lo juzgaba, pues esto no era abarcado por el delirio".

"Las categorías psiquiátricas sólo tienen un valor orientador; siempre son insuficientes, siempre hay casos que son atípicos, para la valoración de la inimputabildad, no obligan. El juez tiene que evaluar si el sujeto podría haber hecho el esfuerzo de evitar lo que hizo, haberse comportado de otra manera, y eso no depende sólo de categorías psiquiátricas. No hay sujetos inimputables, sino actos inimputables. El mismo sujeto puede ser responsable de un acto y no responsable de otro. Por ejemplo, un débil mental o un oligofrénico tienen la capacidad de comprender el contenido injusto de un homicidio, pero tal vez no de entender el de un delito cambiario, porque es un pensamiento más abstracto, y pueden terminar presos por un cheque sin fondos".

"El problema consiste en cómo valorar la situación contextual en que el sujeto actúa. Para ello las categorías psiquiátricas pueden ayudar, pero no son determinantes. A mí me parece muy poco afirmar que el sujeto tiene un diagnóstico de esquizofrenia; en un período de remisión de la enfermedad puede cometer un delito y resultar imputable, sin que eso le quite el diagnóstico ni la enfermedad".

"Los abogados defensores pelean por declarar la inimputabilidad sólo en casos muy graves, no para delitos con penas cortas, por la dificultad práctica de que es más difícil sacar al detenido del manicomio que de la cárcel. Ningún perito certifica después que ha cesado la peligrosidad del detenido; ante la duda siempre se marca el riesgo, y el detenido termina sufriendo una pena más larga y más estigmatizante en el manicomio. La inimputabilidad no es la panacea a la que todo el mundo se lanza diciendo que está loco, sino que es un recurso extremo, y rara vez se la pide desde la defensa".


Enrique Marí
Reportaje

"El crimen de Meursault tiene varias interpretaciones. Para algunos es un crimen gratuito, el personaje es algo así como un autista desinteresado de todo, absolutamente de todo, por eso la palabra 'extranjero' del título de la obra. Tal vez haya que considerarlo extranjero, pero de sí mismo, no respecto de una nacionalidad ni de ningún otro elemento, sólo de sí mismo".

"El extranjero de Camus aparece como una persona completamente indiferente; indiferente a la ceremonia en la que se vela a su madre recientemente muerta; indiferente a su novia, quien le pregunta si se quiere casar con ella, a lo que él responde sin inmutarse: 'Me da lo mismo'. Totalmente indiferente a la vida. Quienes lo veían en estas reacciones no podían explicarse su actitud".

"Meursault es una persona que se deja obnubilar por el sol, le pega varios tiros a su víctima y el sol aparece como un elemento fundamental. Esa influencia solar es la explicación que da sobre el motivo del crimen, explicación por cierto inaceptable".

"Los intérpretes jurídicos difieren respecto de la situación procesal de Meursault; no sólo los autores, sino también los estudiantes, quienes en estos casos aparecen siempre con una especie de conmiseración, cuando en realidad se trata de un criminal".

"En el juicio de Meursault no aparecen suficientes elementos como para considerarlo loco. A una persona se la puede considerar autista por su forma de vida, su indiferencia a todo, pero eso no es suficiente como para que en un juicio se lo considere loco".

"Creo que la sentencia debería haber tenido en cuenta las circunstancias del caso, todos los elementos que tenía el juzgado para decidir, y no haber dictado una sentencia de muerte, sino una pena menos contundente".

"La psiquiatría no tiene elementos precisos, no nos da exactitud acerca de cuándo una persona es loca o cuándo es intolerante o tiene accesos de rabia. Como la psiquiatría tiene graves deficiencias, al igual que todas las ciencias, no nos da elementos como para sostener, en el caso de Meursault, un diagnóstico de locura".

"El fiscal y los jueces se sentían molestos por el hecho de que Meursault fuera indiferente a la religión. En la Francia de aquella época, esto tenía mucha importancia".

"Meursault tiene una vinculación con el hombre contemporáneo y, de cierta forma, actúa como un símbolo de éste; pero no se puede decir que todos los hombres sean autistas. Es cierto que los valores de la época han vuelto a la gente indiferente con respecto a la suerte de los demás, son pocos quienes se preocupan por las personas que están fuera del sistema y sin trabajo. Además, hay una indiferencia con respecto a la ética, pues la ética de la modernidad era la de Kant, una ley universal en la cual la ética era un fin en sí mismo. En nuestra época, la ética se ha disuelto, se ha desparramado, de manera tal que nos sentimos éticos en relación con una poca cantidad de ciudadanos, nuestra familia y nuestros amigos, pero no con respecto a los demás. La universalidad de la ética se quebró, se disolvió".


Andrés Rivera
Reportaje

-Creo que lo que hace Camus en El Extranjero es abreviar un poco a Dostoievski, pero es el crimen sin objeto; el crimen en sí mismo es la pasión, la pasión por ejecutar ese acto, por verlo materializado, por ver en acto lo que uno concibió, lo que uno imaginó. No es necesario remitirse ni a la Rusia de Dostoievski ni al África de Camus para decir que debe de haber muchos Meursault sueltos en este país. De vez en cuando, en la crónica policial, aparecen ciertos asesinatos que carecen de toda lógica, salvo de la lógica del asesinato, de toda la lógica que respeta los códigos penales, las leyes, la supuesta convivencia civilizada.

-El crimen de El Extranjero es un crimen sin motivación, ¿qué expresaría esto?

-Hasta donde yo recuerdo, en El Extranjero, Camus hace pesar mucho el clima, el sol, él lo usa como un factor que incide sobre el asesino, un factor como obsesivo, como si ése fuera un objetivo para que alguien mate a otro. En el caso de Raskolnikov debería ser el frío. Es sólo la prueba de la pasión por el crimen, es la lógica de una pasión, es una lógica que tiene su propia racionalidad, que los jueces no pueden entender, más allá de todas las tortuosidades de Raskolnikov y del protagonista de El Extranjero. No faltaron quienes en Raskolnikov creyeron ver dibujada el alma rusa; entonces yo diría: pongamos del otro lado a Chejov, a los pequeños burgueses de Chejov, a la pequeña nobleza provinciana de Chejov. ¿Qué son? ¿Extranjeros en Rusia? Como definir una vez más el alma de los argentinos globalmente.
Lo mejor que se puede decir es que es un escritor excepcional, a quien seguramente Roberto Arlt leyó y leyó muy bien. ¿O Erdosain no mata a nadie?


José Luis Marinetti
Reportaje


Sobre Camus:
"La filosofía de Camus no es un sistema, jamás fue planteada como sistema, es una permanente interrogación sobre la conducta humana y la necesidad de ser feliz, la búsqueda de la felicidad. Si bien sabemos que tal vez no exista, sí existe gran cantidad de momentos felices, que es lo que a nosotros nos interesa".

"Camus mueve un personaje en un mundo que ha sido sacudido por tremendas guerras, es un medio de insensibilidad. El 'dios ha muerto' del siglo anterior se vuelve 'los hombres han muerto'; por órdenes de líderes gubernamentales, por razones políticas, murieron 150 millones de personas".

"Juzgar si la vida merece o no ser vivida, ése es el interés fundamental del autor".

"Existen cuatro condiciones para la felicidad: la vida al aire libre, el amor de un ser, el desprendimiento de toda ambición y el acto de crear".

"Uno necesita amar para vivir; el no ser amado es una cuestión de suerte, un azar, pero no amar es una desgracia. Amar es una de las condiciones de la felicidad".

"Una de las palabras favoritas de Camus es mar. El autor, en su vida personal, se sintió identificado con el mar como elemento natural fantástico".

Sobre Meursault:
"Hay un poema de Baudelaire que se llama, precisamente, 'Extranjero', en el que le preguntan al personaje con insistencia: '¿A quién amas?'. Él contesta que no tiene padre, ni madre, ni hermanos. A lo que le insisten: '¿Amas a la patria, a la belleza, al oro, acaso?'. 'No, al oro lo aborrezco -responde-, amo a las nubes, a las maravillosas nubes'. Camus toma esta simbología de amor al elemento natural, y llama también El extranjero a su novela".

"Creo que El Extranjero es una especie de tentativa de mostrar que el mundo es absurdo, pero que, pese a eso, hay que vivir. Su análisis pretende buscar las razones por las cuales nosotros debemos vivir, pero no desde elucubraciones metafísicas, sino desde la vida concreta del individuo con sus cuestiones ético-existenciales".

"Sobre Meursault, nosotros llegamos a preguntarnos: ¿cómo es que este sujeto, este personaje, actúa así frente a la muerte de su madre? Desde las primeras líneas asistimos a una atmósfera cargada de insensibilidad y de elementos superfluos, donde los sentimientos están como tapados, ocultos".

"La novela muestra el absurdo, pero, al mismo tiempo, en ella se lucha contra él. Hay que superar ese absurdo, y lo va a hacer el hombre rebelde, aquel que dice 'no', rebelándose".

"¿Qué es el absurdo? Es tomar conciencia de que los actos del hombre son inútiles, el lunes, el martes, el miércoles, todos los días iguales; todo sucede con el mismo ritmo, con el mismo cansancio, que lo va ganando a uno. Eso es el absurdo de la vida, esa pantomima de repetición estéril de lo mismo".

"El absurdo viene porque nadie nos pidió permiso para traernos al mundo, nadie nos dice cómo vivir, nos imponen todo, desde el nacimiento hasta la muerte, y tampoco nos preguntan cuándo queremos morir. El absurdo está dado por la condición de arrojado al mundo, de lanzado a la vida, de caído en la realidad. Encontramos el absurdo a la vuelta de la esquina, nos movemos constantemente en él".

"Si rechazo el suicidio pese al absurdo de la vida, debo demostrar que vale la pena vivir, mediante las cuatro condiciones que hacen que este esfuerzo valga la pena. Si logro esto, supero el absurdo".

"El suicidio y el asesinato son rechazados por Camus; la muerte queda racionalmente excluida, pero resulta que sigue existiendo y hasta se institucionaliza en el caso de las penas capitales. Él odió todo lo que fuera muerte, tanto dentro como fuera de la ley".

"Meursault no es un monstruo; aunque se nos presente con esa indiferencia, es un hombre modesto, un poco desdibujado, que ama la vida en sus dichas fáciles, en su parte natural, y al que la sociedad le impone códigos que a él no le interesan, desde el de enterrar a su madre y llorar, hasta el del matrimonio con María. Está conmocionado y no respeta esos códigos; elige la rebelión, elige la aceptación del absurdo, se vuelve rebelde, en el sentido de que, pese a las condiciones de su vida, rechaza el suicidio".

"Meursault aparece como un extraño ante nuestros sentimientos normales; cualquier persona, la sociedad misma, necesita que el hijo llore frente a la muerte de su madre. Al principio sus reacciones parecen ahogarnos, se nos hace imposible coordinar con él una respuesta emocional, pero después nos va simpatizando lentamente, y al final decimos: ¿por qué este hombre tiene que morir?".

"El personaje es alcanzado muy lentamente por la reflexión, parece estar sumido en un juego de expresiones contradictorias, en las que ve las cosas de una manera y, en parte, de otra. Está sumido en un proceso constante de síntesis y antítesis, se nos presenta como eternamente indeciso. La reflexión en él es lenta, pero, a diferencia de lo que algunos piensan, es absolutamente consciente. Sin embargo, Meursault jamás afirma nada, simplemente participa de la conversación del otro y la deja fluir".

"Nosotros tenemos un concepto de felicidad diferente que Meursault, pero él era, a su manera, feliz; vivía en el instante, no en la felicidad proyectada en el largo plazo. Cuando se encontraba con María era inmensamente feliz, nadando o haciendo el amor con ella; lo que no quería, lo que le molestaba o le era indiferente era la institución del matrimonio. También era absolutamente indiferente a la ambición, a su situación profesional; tuvo la oportunidad de un ascenso, de ir a París y cambiar de vida, lo que no le interesó en lo más mínimo, ésta era su mayor indiferencia".

"Meursault tomó conciencia de que había sido feliz cuando dijo sobre su homicidio: 'Comprendí que había roto el equilibrio del día... el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz'. Su felicidad provenía del orden natural, de vivir nada más que el momento; la felicidad para él eran esos instantes, yo no creo en esa insensibilidad que se le adjudica".

"En la obra flota siempre una pregunta: ¿cómo debe comportarse un hombre cuando no cree en Dios ni en la razón?".

"Meursault comete este crimen sin razón, llevado por agentes de la fatalidad, la playa delante de él con un sol infernal, este segundo sol de la novela que transforma la materia, que aparece como una espada, que lo quema y lo ciega, que lo baña en gotas de sudor. El sol es el responsable de la muerte, es el portador de la tragedia, y es bajo su presión que el gatillo cede. Son cinco tiros, son los golpes que llaman a la puerta de la desgracia, como en la Quinta Sinfonía de Beethoven, la sinfonía del destino, son cinco disparos con los que el protagonista convoca a la catástrofe. Meursault se ve arrastrado por sensaciones, por un medio natural de tensión enorme, y al ser un hombre que vive absorbido por el presente, no repara en el instante siguiente y, sencillamente, dispara".

"Meursault no es un insensible total, sólo tiene un aferramiento absoluto con el instante presente, el que está viviendo. Nuestra sociedad vive en entredichos, nosotros construimos cosas abstractas en la vida, pero él ignora cualquier chantaje sentimental, cualquier rito. No lo estorba ningún pasado, ninguna pesadumbre, ningún devenir. Su vida tiene un elemento de unidad con el instante y vive sólo eso, apasionadamente relacionado con el mundo".

"Es un personaje que no tiene sentido de la falta; evidentemente, es culpable de matar, pero él no siente espontáneamente después de haber matado. Sólo piensa que con ese disparo ha roto la armonía y el equilibrio del día, el maravilloso silencio de una playa donde fue feliz".

"Meursault es un asesino absurdo, es arrastrado por un encadenamiento fatal; el hecho de tener el revólver en el bolsillo, el sol, encontrarse otra vez con el árabe, haber vuelto al lugar, es todo una circunstancia. Evidentemente, es un asesino absurdo y esto lo convierte en inocente. No es aquel asesinato premeditado, hay una violencia solar tan grande, que se afecta toda la estructura psicosomática del individuo. No cabe la menor duda de que es un asesino inocente. En su celda, el personaje medita y encuentra la absurda circunstancia de ser condenado a muerte por un asesinato absurdo. Él nunca quiso matar, y llega a una doble acepción del mundo: por un lado, el que le es indiferente; por el otro, el que le es finalmente fraterno".

"Una pregunta interesante es ésta: ¿existen los asesinos inocentes? Si tuviéramos que juzgarlo nosotros, ¿qué pena le aplicaríamos?".

"En la novela casi no hay descripción de la víctima, el árabe. No se sabe sus características, lo que lo vuelve un poco simbólico; no hay descripción de un ser humano concreto, objetivo, presente".

"La rebelión de Meursault tiene una serie de rechazos: uno hacia la cara ineludible de la muerte. Cuando uno no cree en otra vida, el tema de la muerte se presenta inmediatamente, algo que no le puede solucionar el capellán de la cárcel. La opresión de un orden social en el que se ha movido y donde no se comportó según las reglas, por lo tanto, lo castiga".

"El mal y la historia son elementos que deben ser superados por medio de una ética, que no tiene nada de cristiana, es una ética estoica, fundada en el ejercicio constante de la virtud, en la propia autosuficiencia, que le permite al hombre rechazar los bienes exteriores, que lo obliga a vivir conforme a la naturaleza, conforme a la razón. En tanto pueda entender lo natural, y la aceptación del destino como fuente de felicidad, la ética se ilumina con la luz de la indiferencia, es la alegría de vivir, es la alegría del hombre que acepta su propio destino, que se contenta con su pasado. La rebelión del personaje es la reafirmación de los derechos del individuo".

"Meursault vive con lo que es, rechaza enmascarar los sentimientos, y como no lo hace, la sociedad lo condena. Si él hubiera dicho: 'No debería haber matado', se lo hubiera mirado diferente. A él se le pide que lamente su crimen según fórmulas preestablecidas. Y él parece mostrar más fastidio que lamento. Si se hubiera echado a llorar, no lo hubieran condenado. El Extranjero es la historia de un hombre que, sin ninguna aptitud, acepta morir por la verdad. El autor describe al personaje como el Cristo que nos merecemos, aquel que decía siempre la verdad, pero que igualmente es condenado".

"Meursault, como Cristo, fue condenado por no decir una cosa diferente de la que siempre quiso decir. La fidelidad a la palabra hace que lo condenen. Es un mártir de la verdad y es, en realidad, un pobre hombre desnudo, amante sólo de la naturaleza. Él ha existido por momentos como una piedra, como el viento, y la verdad es lo único que le interesa. Parece, de todos modos, que el hombre necesita que le mientan; es triste, pero es la realidad, y Meursault acepta su destino".


Noé Jitrik
Reportaje

-¿Cómo compararía a un personaje lleno de ideas como Raskolnikov con uno como Meursault, impasible?

-El extranjero fue para mí un libro capital, lo leí con mucho interés, con mucha pasión; incluso incorporé algunas de las cosas en una novela que escribí, algo sobre Meursault y su extrañeza.
En realidad, él no es cristiano, el planteo no es cristiano; a diferencia del de Dostoievski, aquí hay algo como de incomodidad de un sujeto en el mundo. Esa incomodidad hace que todos los acontecimientos que lo rodean le generen una especie de malestar; en realidad, la idea de malestar es freudiana, y Meursault la encarna en un sentido individual. Para Freud, el malestar era social, el malestar en la cultura era como los desajustes culturales: podían ser una fuente de neurosis en el sujeto. Meursault no hace ese tránsito, no se siente víctima del malestar social; simplemente se manifiesta en un malestar individual, en todos los órdenes, que tiene, además, una fuente: viene de la literatura decadente simbolista del siglo pasado, en la cual los roces, los ruidos, los choques y el mal gusto eran como agravios que padecían ciertos individuos y que les generaban una sensación de malestar, de agitación, de estar descolocados, porque el entorno era homogéneamente perturbador. En ese sentido, Meursault es un poco heredero; aunque no reclame esa tradición, simplemente la manifiesta. Si corporalmente no siente nada de lo que lo rodea, basta con que algo le moleste para intentar suprimirlo. Ahora es también cierta reinterpretación del pensamiento haidegeriano, existencialista; es decir, el sentido de la libertad y lo que el individuo es capaz de hacer simplemente para verificar que la posee, no con una finalidad superior, sino para verificar simplemente que puede decidir algo en relación con lo que lo perturba. Le molesta el sol y mata al árabe. En la obra de Camus eso ha dado lugar a interpretaciones más bien psicológicas. Él, que no lloró por la muerte de su madre, ¿qué problema iba a tener en suprimir a un árabe? Pero no es eso; es decir, la insensibilidad no es una explicación. Por el contrario, me parece que ahí hay una sensibilidad muy aguda en relación con aquello que lo pone en una situación de desventaja respecto de un orden incomprensible del mundo. Para restarle ininteligibilidad, quiere sacarse la molestia de encima; entonces no encuentra otro camino que el asesinato, matar.


Axel Eljativ
Reportaje


"Algunos autores nos alertan de los peligros de la empatía, se menciona el famoso aforismo francés que reza: "Todo lo que puede ser comprendido está ya perdonado". La magistral forma en que Camus escribe nos pone tan bien en el lugar del asesino y nos permite una comprensión tan buena de su personalidad, que nos lleva a pensar que, en su lugar, habríamos hecho lo mismo".

"La verdad que se construye durante el expediente judicial es resultado de las luchas de poder que cohabitan en él y no de un "descubrimiento" del juez. La interpretación de las normas es una cuestión ética y política, no sujeta a reglas preestablecidas que sólo sirven para dar apariencia de sistematización".

"El juez debe concebir la situación del criminal desde una doble perspectiva: por un lado, como espectador imparcial que evalúa el hecho fríamente; por el otro, desde una posición de empatía, que comprenda la constelación emocional del delincuente, posiblemente obnubilado por sentimientos diversos de cólera, venganza, demencia o incomprensión del acto".

 

 
 
 

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