Correo de lectores
Asesinos de Novela
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Esteban Ierardo
Reportaje

"En principio Raskolnikov parece manejarse con un código ético propio, con una dimensión de superioridad moral. Desde su propio presupuesto, se puede considerar el desprecio o la muerte por una suerte de superioridad espiritual. Una clase de ley paralela o independiente, es su ley y se impone sobre una ley universal. Su ley se justifica en tanto el valor está centrado en sí mismo, y desde esa ley independiente y propia puede actuar, puede afectar, puede condicionar o puede anular la vida de otro".

"Y lo interesante es ver cómo ese punto de partida con un código propio y personal que justifica la acción criminal después se disuelve en la propia trama. ¿Qué es lo que hay detrás? ¿Por qué cae el código propio? ¿Por qué cambia Raskolnikov respecto del punto de partida, donde él legitima la acción criminal, y esto se transforma durante la resolución de la trama, donde esa legitimidad se disuelve y pierde todo poder, y el propio Rascolnikov cae víctima de su conciencia, entregándose voluntariamente a la autoridad? ¿Qué es lo que aconteció en ese proceso? ¿Qué es lo que se puede encontrar como trasfondo de esa modificación de aquel punto de partida?
Para entender esta mutación es necesario establecer una relación con Hegel, quien en su época de teólogo desarrolló un texto llamado De la causalidad del destino. Aquí sostiene que el criminal, al cometer un homicidio, lo hace con la idea de que está destruyendo algo ajeno a sí mismo, algo externo y diferente de lo que le aplica una ley individual, un código propio y superior, en la medida en que es éste el que se impone. Pero el error es, justamente, creer que se puede ignorar una legalidad más profunda, más universal, que une a todos los individuos, más allá de una decisión personal. Hay una ética y una ley previas a nuestra libertad y a nuestra decisión personal que nos constituye como sujetos morales. En De la causalidad del destino, toda vida es única, y al mismo tiempo, la vida no es algo desparramado, fragmentado en la multitud de los seres, de las almas o de los individuos; esa diversidad de la vida es algo que sucede en la corteza del árbol, es decir, hay distintas ramas, distintas vidas, pero esas ramas y vidas se alimentan o viven gracias a un único centro, a un único tronco, una única raíz. Entonces, detrás de la supuesta ilusión de que un individuo puede tener una ley propia, que se la puede imponer a otro, hay algo más profundo, una ley común que es válida para todos. Esa ley se ve agredida cuando alguien mata a otro, creyendo que ese otro es exterior o ajeno a él. El criminal mata, y al hacerlo, cree que está agrediendo a alguien extraño, distinto, pero en realidad se ataca a sí mismo, en el sentido de que está agrediendo la vida común.
Su vida es, al mismo tiempo, una vida común, que participa con el otro. La del victimario y la de la víctima son una única vida; por lo tanto, cuando cree que está matando a otro, de alguna manera está agrediendo, dividiendo esa única vida, y es esa única vida, esa única ley universal de la vida que se siente agredida, la que toma cuentas y la que impone un castigo antes que un organismo o una institución. Antes de una penalidad humana, está el castigo de esa ley universal, que es la ley del destino, como Hegel la pensaba; es decir, una vez que se ha roto la única vida, el criminal cae bajo la conciencia, bajo una causalidad del destino. Cuando la vida se ve dividida, empieza a actuar el destino, ése que busca restablecer la unidad y castigar a aquel que la ha fragmentado. Ése es el castigo, es decir, la caída en la conciencia; los sentimientos de culpabilidad de esta lectura tienen un trasfondo muy profundo y, más que una evaluación psicológica, tienen que ver con una relación entre el deseo, la decisión, la supuesta libertad del individuo y una ley universal, metafísica, anterior a nosotros. Esta relación con Hegel permitiría comprender el derrumbe de esa supuesta aristocracia, la caída de esa aparente prepotencia de Raskolnikov".

"Raskolnikov primero se siente muy seguro, no tiene ningún tipo de resquemor en perpetrar el acto criminal. Sin embargo, se derrumba y se entrega voluntariamente, es víctima del sentimiento de culpabilidad. ¿Qué es lo que podría explicar esto? Esa noción que Hegel señala, que el criminal termina siendo víctima de su propia identidad con la víctima. Mata aquello que cree que es diferente y, en el fondo, está anulando su propio ser, está eliminando esa vida en común, y esa única vida es la que perpetra el castigo".

"El personaje de Memorias del subsuelo, también de Dostoievski, tiene un profundo sentimiento de inferioridad y remordimientos. Desde esa situación de angustia y de desvalorización profunda, reflexiona sobre la libertad humana y dice que el hombre necesita de la libertad para sentir que puede independizarse de las leyes naturales.
Íntimamente, el hombre sabe qué es lo justo, pero esto supondría adecuarse, someterse a una ley, tal vez de origen divino o vinculada a la naturaleza humana; pero en todos los casos es una ley que el propio individuo no ha decidido. Ser justo supondría serlo, pero sacrificando la libertad; es decir, uno se somete a la justicia, pero ¿dónde queda su libertad? Por eso, el personaje dice que el hombre se entrega a los actos abominables, miserables, injustos, equivocados, aun a sabiendas, porque de esa manera consigue la sensación de libertad. Es algo semejante a la situación de Raskolnikov, quien íntimamente sospecha que su acto no tiene fundamento ético, que es un acto injusto. Finalmente termina aceptando esto, pero en principio, su sensación de libertad y de soberanía intelectual no sólo se vincula a su propia posibilidad de elevación espiritual, sino a la posibilidad de ser un sujeto libre, de realizar un acto libre, aun rompiendo una ley de lo justo que lo incluía, aunque esa libertad lo llevara a un acto abominable o repudiable".

"La comprensión de que hay una ley universal que se impone al individuo y que se burla de su deseo de establecer una ley privada, propia, tiene mucho que ver con la posibilidad que el hombre tiene, por su libertad, de creerse igual o superior al dios. El ser humano tiene libertad para ese juego ficticio de la igualdad con lo divino, pero ésta termina cuando comienza el castigo. Varios mitos griegos, por ejemplo, el caso de Sísifo, reflejan esto, es decir, lo contrario de lo que cree Dostoievski, quien desde su dimensión religiosa sabe que hay una ley superior al hombre, que se puede jugar a violarla y que esa divinidad le da el espacio para ese juego. Pero, finalmente, el juego concluye con el castigo y la caída del hombre en esa ley superior. Los mitos griegos intuían cosas parecidas; Sísifo representaba el poder de la astucia como una forma de embaucar a los dioses, por eso en varias ocasiones intentó burlarse de ellos. Los dioses, sabiendo esto todo el tiempo, dejaron que jugara, que se creyera astuto, hasta que, hastiados, se cansaron y aplicaron el castigo, que refleja la superioridad de una ley respecto a la noción falsa de autonomía o de ley propia. Sísifo fue condenado al famoso castigo de subir una roca hasta una cumbre, para que se le cayera y tuviera que volver a buscarla. Esto fue repetido eternamente, es decir, el castigo era la repetición estéril, en la historia de las religiones, en la historia de los mitos; constantemente aparece esta intuición, esta aceptación de una ley superior al hombre y de un castigo inexorable. Esto está en Dostoievski, que explica el porqué de la caída final, el fracaso de la arrogancia y del código propio del criminal Raskolnikov".

"En el caso de Dostoievski, el hombre termina siendo víctima de lo psicológico y de una posible dimensión de trascendencia que escapa a la condición humana".


Eugenio Zafaronni
Reportaje

"La autoinculpación es bastante frecuente, es más que habitual, una regla general. Al leer un expediente e ir avanzando en él, no se puede evitar la sensación de que 'el tipo es estúpido', de pensar: '¿No se da cuenta de que lo van a descubrir?'. Ocurre constantemente que el sujeto va dejando 'huellas digitales' por todas partes, va dejando 'la cédula de identidad' tirada en el suelo. Uno piensa: 'Qué raro que es esto'. Pero al final, como se repite en tantos casos, lo espera casi como una constante".

"Hay un fenómeno de autoinculpación de acusados de crímenes particularmente interesante: la mayoría se autoincrimina durante la declaración, no porque confiese, casi nadie confiesa, pero en la indagatoria existe la posibilidad de negarse a declarar, que es lo mejor que pueden hacer. Sin embargo, declaran, inventan historias absurdas, locas, inverosímiles, hasta que se las toma como una prueba en su contra. Resulta obvio que mienten, que la historia que cuentan es absurda, pero es una necesidad de verbalizar, de dar una explicación sobre el crimen. Son formas de autoinculpación".

"Hay algo de cierto en eso de que hay un sentimiento previo de culpa en busca de una pena; no sé si es tan esquemático, pero hay muchos suicidios inconscientes, suicidios triangulares. Muchos casos de tiroteos con la policía son clarísimas formas de suicidio".

"Las ideas de superioridad no son tan frecuentes en los criminales; lo que sí aparece es la expresión de prejuicios jerarquizantes, racistas, clasistas, etc., sumada a lo que se llaman técnicas de devaluación de la víctima. Decir, por ejemplo, 'lo maté, pero después de todo era un judío, un bolita, un gay, un cana o un negro de mierda. Son técnicas de devaluación de la víctima".


Enrique Marí
Reportaje

"El mal de Raskolnikov, como afirman algunos psicoanalistas, proviene de un sentimiento de culpa del cual no se puede deshacer, culpa que no viene inicialmente de ningún hecho objetivo, pues no es culpable de ser pobre, de que su madre y su hermana lo ayuden enviándole dinero; pero ese sentimiento que provoca inconscientemente la idea de ser culpable lo obliga a hacer algo para serlo realmente: cometer un crimen para tener culpa de algo real".

"El conflicto de Rodion Romanovich Raskolnikov arranca también con el problema de la indiferencia. Es una indiferencia procedente de condiciones sociales, muy distintas de las del extranjero de Camus, pero que da también, si no un autista, una persona bastante cercana al autismo, permanentemente con fiebre, tirada en la cama todo el día, casi extraviada. Pero se vuelve a presentar el problema de si eso implica locura o no, si hay que aplicar la pena de muerte para este crimen".

"Es un estudiante de una familia pobre que trata de sostenerlo malamente, que en definitiva no consigue superar su ambiente, y un día se encuentra con la vieja usurera y la mata para obtener una cantidad chica de rublos. Está en la última miseria, pero no parece robar para obtener dinero, sino que el dinero pasa a ser una cosa secundaria; lo esconde bajo una piedra, y después ni siquiera recuerda dónde está. El dinero no es el móvil fundamental del crimen; al menos, no es el único".

"Sin duda, el de Raskolnikov es un crimen calculado: va varias veces a la casa de la vieja a por préstamos, y la odia por ser usurera. La explicación psicoanalítica del crimen movido por la culpa interior es persuasiva, pero eso de ninguna manera lo exime de la culpa".


Andrés Rivera
Reportaje

-El crimen de Raskolnikov parecería tener muchísimo más contenido que el de Meursault. Aparecen nociones de superioridad, ideas, cosas que en El Extranjero están muy contenidas.

-Pero él mata a una anciana y, siendo quien era Raskolnikov, intenta superar su propia miseria. Es una suerte de superhombre que enfrenta los poderes divinos, dicho esto en el marco de esa Rusia donde los poderes divinos eran utilizados también como pilares del régimen zarista, y porque Raskolnikov llega a sentirse superior a esa anciana, para quien había determinado que su existencia era como la de un animalito maligno.

-Después aparecen ideas de culpa y cae el modelo de superioridad, ¿por qué?

-Ése es Dostoievski, ése es el gran escritor que fue él; y yo por eso insisto en que ahí empezaron, y Dostoievski las alimenta, todas esas largas parrafadas en torno al alma rusa, el arrepentimiento, el golpearse en el pecho, yo, culpable, arrastrarse por las calles... De eso se reía bastante Chejov. Golpeadme que soy culpable, porque Chejov tenía otra mirada sobre Rusia, creo que no simpatizaba mucho con Dostoievski. Yo estoy con Chejov, pero bueno, él tiene otra mirada sobre Rusia, tiene la mirada del hastío, de una Rusia que se agrietaba lentamente, sórdida. También la de Dostoievski es una Rusia sórdida, pero esa Rusia, en los mas oscuros sótanos, en las buhardillas más mugrientas que tenía esa Rusia, estaban los Raskolnikov, crecían los Raskolnikov, ¿o a qué se aferraban? El hermano de Lenin, los dos fueron rusos, fue un terrorista. Hoy las noticias internacionales de cualquier diario le dan cuenta de atentados en España, y nadie puede decir que esos atentados respondan a ciertos perfiles del carácter de la sociedad española. Lenin dijo: "Ése no es el camino", y dedicó todos sus esfuerzos a una política distinta, que no estaba basada en atentados del asesinato, en un cierto heroísmo, entre comillas, individual, de un sacrificio casi patológico, que ahí los especialistas buscaban develar el alma rusa. El alma rusa estaba del otro lado del mostrador, ése no es el camino, es el camino de Raskolnikov; aunque los Raskolnikov hayan existido, ésa no es toda Rusia.

-Una comparación entre Raskolnikov, quien parece una especie de fracaso de hombre superior, respecto de Rosas, que es el arquetipo del hombre que se impone a las circunstancias.

-En primer lugar, se podría decir que Raskolnikov es un arquetipo ciudadano, era un súbdito anónimo del vastísimo imperio de los zares. Juan Manuel de Rosas era el gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más grande, la más rica, la más favorecida de la Federación Argentina, dueño de imponentes ejércitos, y el hombre que, con sus partidarios, dominaba, con sus empleados, con su burocracia, el puerto de Buenos Aires. ¿Cómo compararlos? ¿Cómo comparar al súbdito de una de las monarquías más antiguas de Europa, un súbdito anónimo, pobre, con ideas de superioridad, probablemente para superar esa pobreza y ese anonimato, con alguien que se carteaba con los lores ingleses? Al menos se carteaba con lord Palmersthon, por cierto, que al infinito número de cartas que Rosas le envió a este lord, le respondió sólo con siete a lo largo de treinta años. Pero tenía tratos con los representantes ingleses de Buenos Aires y con los grandes comerciantes ingleses que llegaban a Buenos Aires. Pienso que no tendríamos una literatura, tal vez en eso hubiera tenido que ver Rosas, con ese tipo de literatura, los ingleses tenían las puertas abiertas para entrar, para recorrer el país, eran bien tratados, eran respetados, era una excelente literatura, una excelente descripción humana geográfica y política de buena parte de este país.

-¿O sea que la superioridad de Raskolnikov aparece como una idea pseudodelirante en comparación con Rosas, personaje realmente fuerte?

-Sí, pero realmente no se puede comparar a uno con otro, por el mundo del que proviene cada uno, en el que se desenvuelve cada uno. No se pueden comparar, es imposible. No hay manera de establecer niveles de comparación. Sí estoy seguro, o casi, de que Roberto Arlt pensó el Raskolnikov para su Erdosain; la de Arlt es una creación realmente excepcional, pero, como siempre, tiene antecedentes, y Arlt supo aprovechar y leer muy bien Crimen y castigo.


Noé Jitrik
Reportaje

-¿Cómo piensa el personaje de Raskolnikov como criminal?

-Buena pregunta. En principio, diría que es un personaje metafísico; no es un mero criminal ordinario, sino alguien que mata en función de una idea del mundo; lo cual me parece que estaba ligado a las ideas vigentes en el momento de Dostoievski, mezcla de anarquismo, de escepticismo; como preanunciando, pero no fielmente, no de una manera mecánica, ciertas tesis sobre la libertad nietzchianas y postnietzchianas, está en esa línea. Entonces, el criminal lo es porque hace uso de su capacidad de juicio, e interpreta que con sus actos rectifica algo de un error en las relaciones sociales, humanas, etc.
Creo que ése es Raskolnikov, ésta es la idea del crimen que tiene ese personaje. Ahora el castigo: aparentemente la sociedad no resiste estas iniciativas tan mesiánicas de libertad; entonces está la contrafigura de quien investiga, lo toma de las pestañas, prescindiendo totalmente de esa dimensión que Raskolnikov pretende darles a sus actos, y lo pone preso. El personaje tiene una especie de conversión, que es como si él la hubiera estado esperando, la hubiera necesitado; lo cual entraña también una tesis interesante para todo el derecho criminal; es decir, que el castigo no sería algo que la sociedad infringe a quienes delinquieron, sino una búsqueda de los propios delincuentes, una búsqueda de satisfacción muy extraña, muy extrema, y no porque quieran ser castigados, sino porque están buscando entender un orden al que sólo el castigo les permite acercarse.

-¿Por qué cae el sistema de superioridad de Raskolnikov y aparece la culpa?

-Bueno, porque la idea de la superioridad es una ultrarrealización de un ideal cristiano, es casi el hijo de Dios, un Dios que puede decidir sobre lo que está mal, y arreglarlo o suprimirlo. Si Cristo actuaba por milagros para arreglar las cosas, pues Raskolnikov actúa con el crimen para solucionarlas. Pero esto tiene un carácter muy suprahumano; la idea del superhombre nietzchiano habría coagulado bastante bien, pero se ve contrastada por la culpa; no por la culpa de lo que se cometió, sino la culpa de la caída. Todo el planteo es profundamente cristiano; con esa culpa, no hay una redención posible, pero hay una aspiración cuando se llega a la conciencia de que esa culpa ha estado operando y a la conciencia de que se desea purgarla. Sobreviene entonces la tranquilidad; es ahí cuando ese sujeto que se había creído Dios o semidiós baja a la esfera del mar de la tranquilidad, que en el fondo estaba buscando.


Citas de Crimen y castigo

"Este crimen lleva la marca contemporánea, el sello de una época que hace consistir toda la vida en la persecución del confort. El culpable es un teórico, una víctima del libro. Dio un primer golpe con mucha audacia, pero la audacia particular del que se precipita desde una montaña o un campanario. Mató a dos personas por obedecer una teoría, asesinó y se considera un hombre honrado, desprecia a las gentes y se da aires de ángel".
Porfirio Petrovich, juez de instrucción

"Usted imaginó una teoría cuya aplicación tuvo unas consecuencias de escasa originalidad, eso ahora lo avergüenza. Yo lo considero un hombre que se dejaría arrancar las entrañas con tal de haber encontrado una fe, un Dios. Usted nunca escapará, porque no cree en su teoría; acepte la expiación, el sufrimiento es una gran cosa".
Porfirio Petrovich, juez de instrucción

"En su artículo, usted se esforzaba en demostrar que el criminal, en el momento de llevar a cabo su crimen, es un enfermo siempre. Pero me fijé particularmente en una idea, al final del artículo, que daba a entender que existen sobre la Tierra algunos hombres que tienen el derecho de cometer absolutamente toda clase de acciones culpables y criminales, unos hombres para quienes, de cierta manera, no existe la ley. Los hombres ordinarios, dice usted, deben vivir en la obediencia, y los extraordinarios tienen derecho al crimen...".
Porfirio Petrovich (a Raskolnikov durante una charla)

"He dicho en mi artículo que el hombre extraordinario tiene derecho por sí mismo a autorizar a su conciencia a franquear ciertos obstáculos, en el caso de exigirlo así su idea que puede ser útil a todo el género humano. Todos los conductores de la humanidad, Licurgo, Solón, Napoleón, han sido unos criminales, ya que, al dar leyes nuevas, violaron las antiguas. Tampoco retrocedían ante la efusión de sangre cuando sentían que les podía ser útil. Es de notar que todos ellos, conductores de la humanidad, fueron terriblemente sanguinarios. Por consiguiente, no sólo los grandes hombres, sino también los que se elevan aunque sea un poco por encima del nivel ordinario, que son capaces de decir algo nuevo, deben ser, en virtud de su naturaleza, unos criminales".
Raskolnikov (al juez de instrucción, explicando su artículo periodístico)

"La naturaleza divide a los hombres en dos categorías: una inferior, la de los hombres ordinarios, especie de materiales cuya única misión es la de reproducir unos seres semejantes a ellos, y otra superior, que comprende a los hombres que tienen el don o el talento de hacer oír en su medio una palabra nueva. Ésta está constituida por quienes violan la ley o tienden a violarla. Sus crímenes son relativos y de una gravedad variable. Reclaman la destrucción de lo que existe en nombre de lo que debe existir, pueden derramar sangre en interés de la idea".

"Tienes razón al decir que tus ideas no son nuevas, lo hemos oído miles de veces, pero lo verdaderamente original en todo esto es el derecho moral de derramar sangre que concedes con tanto fanatismo, esa autorización es más espantosa que la autorización oficial o legal".
Razumikin (sobre el artículo de Rodion)

"El que tiene conciencia sufre al reconocer su error, ése es su castigo, independientemente de las galeras".
Rakolnikov

"En Petesburgo hay mucha gente que camina hablando sola, es una ciudad de semilocos, no hay otro lugar donde el alma se encuentre sometida a influencias tan sombrías y tan extrañas".
Svidrigailov

"Diablos, el pueblo se embriaga, la juventud ilustrada, a falta de toda actividad, se consume en sueños y quimeras irrealizables, elabora teorías monstruosas".
Svidrigailov

"La cosa es difícil de explicar, estamos en presencia de una especie de teoría en la que puede permitirse el crimen si el fin perseguido es bueno".
Svidrigailov

"Lo que lo cautivaba era que muchos hombres geniales no hicieron cuenta del mal, y pasaron por encima de éste sin pensarlo. Él, según parece, imaginó que era un hombre genial, sufrió mucho, pero a pesar de haber sabido elaborar una teoría, no supo pasar por encima de todo sin pensarlo y, por lo tanto, se enteró de que no era un hombre genial".
Svidrigailov, a la hermana de Rodion

"Los rusos tienen un espíritu amplio como la tierra en la que viven y una inclinación por todo lo que sea fantástico, falto de sentido común. Pero es una desgracia tener el espíritu amplio sin ser particularmente genial".
Svidrigailov

"Tiene la cabeza llena de ideas nuevas y no le gusta que se le sustraiga de ellas. Todos los sabios son así. Pronto ocupará uno de los primeros lugares en el mundo de la ciencia; en cuanto quiera, llegará con su inteligencia y talento sin esfuerzo a la fortuna".
Pulquería Ivanovna, madre de Raskolnikov, sobre su hijo

"Con una vida así, delante de ti sólo tienes el canal, la casa de locos o el embrutecimiento".
Rodion Romanovich Raskolnikov

"Pero si quizá no haya Dios, Sonia".
Raskolnikov

"No hay en toda la Tierra hombre más desgraciado que tú".
Sonia a Raskolnikov

"Yo quería ser un héroe, un Napoleón, he ahí la razón por la que maté".
Raskolnikov a Sonia

"Un día me hice esta pregunta: si Napoleón hubiera estado en mi lugar. si no hubiera comenzado su carrera en Tolón, en Egipto o el paso del Monte Blanc; si en vez de esto se hubiera encontrado en presencia de un crimen, de un asesinato, para asegurarse su porvenir, ¿le hubiera repugnado matar a una vieja y sacarle tres mil rublos? Sentí mucha vergüenza al descubrir que no sólo no hubiera vacilado, sino que no hubiera entendido la posibilidad de la duda, habría ido hacia adelante sin escrúpulos. Entonces no vacilé, a cubierto de la autoridad de Napoleón".
Raskolnikov

"El dinero no fue el móvil del asesinato, tenía prisa por saber si yo era un gusano como los demás o un hombre en el verdadero sentido de la palabra, si era un cobarde o tenía derecho".
Raskolnikov

"¿Qué crimen? ¿Haber matado a un bicho repugnante venenoso y malo? ¿Una vieja usurera, un vampiro que chupaba la sangre a todo el mundo? Me entregaré sólo por bajeza y por impotencia".
Raskolnikov

"Todo el mundo derrama sangre, las personas que la derraman como champagne suben al capitolio y las proclaman benefactoras de la humanidad. Yo quería el bien de los hombres, la idea no era tan necia como ahora me parece. Después del fracaso, los planes mejor concebidos parecen estúpidos. Sólo quería asegurar mis primeros pasos en la vida y fracasé, soy por eso un miserable; si hubiera triunfado, me trenzarían coronas, mientras que ahora sólo soy digno de que me arrojen a los perros".
Raskolnikov

"No comprendo por qué es más glorioso echar a miles de personas sobre una ciudad sitiada que asesinar a hachazos a una sola persona".
Raskolnikov

"Se pasean todos tranquilamente arriba y abajo por la calle; cada uno de ellos es un granuja y todos se pondrán furiosos conmigo, movidos por noble indignación. Oh, qué odio siento por todos ellos".
Raskolnikov

"¿Sabes qué me irrita, Sonia? Me pongo furioso al pensar que dentro de un momento me rodearán todos esos bárbaros, clavarán sus miradas en mí, me harán preguntas estúpidas a las que tendré que responder, me señalarán con el dedo".
Raskolnikov

"Yo me atreví a soñar con altos destinos, me creí llamado a hacer grandes cosas. Yo, tan vil, tan miserable, tan infame".
Raskolnikov

"Mi única equivocación fue haber sido débil y denunciarme".
Raskolnikov (en el presidio)

"Es una regla jurídica, un principio para todos los jueces de instrucción, el hecho de empezar a hablar de cosas insignificantes o de cosas serias, pero ajenas a la cuestión, con el objeto de animar a quienes interrogan, o, mejor dicho, a fin de distraerlos, para adormecer su prudencia, y después bruscamente asestarles en plena coronilla la pregunta más peligrosa".
Raskolnikov (analizando la conducta del juez)

"Suponga que he descubierto al culpable, ¿por qué he de molestarle prematuramente? Aunque tenga pruebas contra él. ¿Por qué no dejarle pasear un poco por la ciudad? Si me apresuro a apresarlo, le doy un punto de apoyo moral, le doy una situación definida al encarcelarlo, lo tranquilizo, le hago recuperar su equilibrio psicológico. En lo sucesivo, se escapará, se replegará sobre sí mismo. Si no lo mando detener, si lo dejo tranquilo, con el pensamiento de que yo lo sé todo, se sentirá infaliblemente presa del vértigo, vendrá a verme a mi casa, pondrá infinidad de pruebas contra sí mismo, dejará que mi evidencia tenga un carácter matemático de certeza".
Porfirio Petrivich, juez de instrucción

"¿Qué me importa que él se pasee en libertad por la ciudad? Puedo permitirme que goce lo que le queda, pues sé que es mi presa y que no escapará. No se escapará no porque no sepa a dónde ir, sino porque psicológicamente me pertenece, en virtud de una ley natural, no escapará aunque pueda. ¿Se ha fijado en las mariposas cuando ven la luz? Pues él girará alrededor de mí, lo mismo que el insecto sobre la llama; la libertad no tendrá dulzuras para él, estará cada vez más inquieto, más asustado. Siempre, siempre se agitará alrededor de mí describiendo círculos cada vez más pequeños".
Porfirio Petrovich, juez de instrucción

"Lo importante, amigo mío, es adivinar en qué sentido se desenvuelve un hombre".
Porfirio Petrovich

"Nuestro asesino no ha sabido precaverse contra la naturaleza, ahí está el lazo; en otra ocasión, arrastrado por su carácter burlón, se divertirá con quien sospeche de él, fingirá ser el asesino a quien busca la policía, pero hará demasiado bien el papel de buena persona y lo representará con demasiada naturalidad, eso será un indicio. Nuestro hombre se comprometerá a cada instante, irá a donde no lo llamen, dirá palabras imprudentes, alusiones. Eso le ocurrirá hasta a un hombre de aguda inteligencia. La naturaleza es el espejo más transparente".
Porfirio Petrovich, juez de instrucción

"Yo sé que al anochecer usted subió para alquilar la habitación de la vieja, que se puso a tirar del cordón de la campanilla, que hizo una pregunta respecto de la sangre y que sus ademanes llamaron la atención de algunos obreros. Va de acá para allá obligando a la gente a formular habladurías y acusaciones".
Porfirio Petrovich (durante una charla con Raskolnikov)


Personajes

Rodion Romanovich Raskolnikov (Rodia): asesino, ex estudiante de Derecho.
Alena Ivanovna: usurera asesinada por Rodion.
Isabel: hermana de la usurera, también asesinada por Rodion.
Marmeladov: ex funcionario alcohólico, obliga a su hija de su primer matrimonio (Sonia) a prostituirse (él se alcoholiza gracias a ese dinero).
Sonia: hija de Marmeladov, futura novia de Raskolnikov, es prostituta.
Katerina Ivanovna: esposa de Marmeladov (es tísica).
Nastasia: ama de llaves, cocinera en la casa donde vive Rodion.
Praskovia Pavlona: casera de Rodion.
Dunia: hermana de Rodion.
Pulkeria Rascolnikova: madre de Rodion.
Pior Petrovich Lujin: pretendiente de Dunia.
Demetrio Prokofich Razumikin: mejor amigo de Rodion.
Illia Petrovich: oficial de policía.
Nikodim Formich: oficial de policía.
Zametov: policía (jefe de la secretaría de la comisaría).
Zozimov: joven médico, amigo de Razumikin, que atiende a Rodion.
Pintores: uno se autoinculpa del crimen de Rodion.
Porfirio Petrovich: juez de instrucción del crimen, caza a Raskolnikov.
Svidigrailov: ex patrón de Dunia, intenta chantajearla cuando se entera de que su hermano es el asesino, con el fin de que se una a él. Finalmente se mata.

 

 

 
 
 

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